Pensamientos en mi primer día de clases y mi primer día trabajando:

shark

Hoy fue un día bastante activo y bastante positivo, if I say so myself. Empecé el día llendo muy temprano a mi nuevo empleo en un restaurante local al que acostumbran ir chavos de mi rango generacional. No quiero dar mucho detalle de como me fue (siendo, además de todo, el primer empleo que he tenido en mi vida). Diré solo un par de cosas:

  • Tuve mis altas y bajas, tuve que aprender muy rápido y me equivoqué bastante.
  • No pude lograr que la gente me viera como quien soy (un hombre) ni una sola maldita vez. Al menos no dentro del establecimiento. Lo cual honestamente ya superé. Si tengo que aparentar ser una machorra en el trabajo, lo haré, mientras esto me ayude a tener una relación normal con mis compañeros y a mantener este empleo que tanto necesitaba.
  • Eso sí, todos me llaman Jul, Jules o algo por el estilo, a veces las mujeres de la cocina me llaman July (lo cual NUNCA me ha gustado, pero eso es preferible a que usen mi nombre de pila). Yo sigo hablando de mí mismo en masculino y no me molesta que se les haga algo raro, tampoco pienso reajustar mi vocabulario entero solo para parecer más “normal”.

Después del trabajo fui a mi terapia psicólogica, muy animado (por una taza de café que me había bebido antes) y hablamos un poco del nombre. En la entrada anterior ya había mencionado mi miedo constante a decir mi nombre (Julián) en ciertas ocaciones (cuando me presento con alguien, cuando algún lado me hacen la pregunta “¿a nombre de quién?”). Retomando un poco la sesión que tuve hoy, lo que me asusta es que cuando yo les diga “me llamo Julián” ellos me vean extraño o piensen “No, tú no eres Julián”. Obvio eso es estúpido, nadie puede decirte quién eres y quién no… pero bueno, me dijeron que era mujer y yo me la creí por muchos años!

Fue entonces que mi psicóloga me dijo lo horrible que era esa idea, como si fuera el otro quien me permitiera ser y no yo quien dicto quién soy, y ese es exáctamente mi miedo al decir mi nombre. He tenido pequeños logros, ya pido mi café en starbucks a nombre de Julián, por ejemplo. Mi terapeuta me dijo que esto también es parte de la transición, hoy soy Jul, pero no quiero ser Jul por siempre, quiero ser Julián; parte de mí ya lo es, pero quiero poder ser yo mismo ahí afuera sin miedo a que (nuevamente, como ha ocurrido tantas veces, y no sólo a mí, espero) los otros me digan que yo no puedo ser yo mismo.

En otras noticias, el primer día de clases. He decidido hablar con mis maestros, a menos con dos de ellos con quien tengo un trato más amistoso, tal vez explicarles mi situación y pedirles que me llamen por mi apellido. Sin embargo, hay otros dos profesores que me son nuevos, y honestamente no me siento seguro hablando con ellos abiertamente de eso. Uno de ellos me dio clase hoy y ocurrió algo muy curioso.

El profesor pasó una hoja para que anotáramos nuestro nombre y correo electrónico. Yo no quería poner mi nombre de pila pero no quería tampoco poner Jul (pues es algo que quisiera reservar para mis amigos), tampoco podía poner Julián porque seguramente iba a leer el nombre en alto y hay compañeros que no saben que soy transgénero y no estaba de humor para hacerlo público… Así que terminé poniendo mi nombre, empezando por mi apellido: R—– J——- Jul… Y ahí donde iba mi nombre de pila sólo puse garabatos, de modo que solo se distinguía J-U-L y el resto estaba inteligible (mi letra es algo cursiva así que me ayudaba a disimular).

Mi idea era que, al no poder distinguir mi nombre, optara por sólo leer los apellidos, peeeero, resultó que leyó en voz alta: “…Julián..?? R——???” (¡era un garabato! ¡y aún así atinó a decir mi nombre!). Al leer mi apellido todos voltearon a verme. Sentí que de repente todos se habían callado. Levanté la mano para indicar que era yo, el maestro seguía dudoso, porque realmente no podía distinguir lo que había escrito, terminé diciéndole mi nombre de pila MUY de mala gana y muy por lo bajito pero, no conforme, al final de la clase me acerqué a él para pedirle que me llamara solamente por mi apellido, él no hizo preguntas y me dijo que no había ningún proble. Uff.. pudiendo haber hecho todo normal desde el principio… al final verá mi nombre de pila en el sistema o en la lista que le den! x__x

¿Vivir en el rol?

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La otra vez andaba leyendo comentarios en el face en grupos de chavos ftm y uno de ellos comentaba la importancia de vivir en el rol antes de empezar la hormonación, al principio ese comentario me molestó, no porque no fuera cierto (lo de que es importante vivir en el rol masculino para que así la testosterona no sea más que un plus en tu proceso) sino que para mí, actualmente, es imposible vivir en el rol masculino SIN las hormonas. Muchas veces siento que me sería imposible ser visto como varón sin la apariencia física que las hormonas me pueden dar.

Pero como ya dije, lo que este chavo dijo es muy cierto. No quiero ver a las hormonas como la medicina de la felicidad, claro, la finalidad de la terapia es aliviar la disforia de género, pero no puedes depender de ella, no en esa medida, tengo también que aprender a vivir en paz conmigo mismo, con mi cuerpo. No digo que esta sea una regla para la vida de los hombres trans, tal vez si tu disforia es más fuerte sea diferente (digo, no soy un psicólogo ni nada y esto lo digo solamente para mí). Y la verdad es que quiero lograr pasar como varón sin hormonas simplemente porque sí.

¿Qué me falta para pasar como varón? En parte, lo físico, y en parte, la actitud.

Y en parte, decirle a la gente que soy trans y que me tienen que llamar en la forma masculina y que mi nombre es Julián! Ese es mi mayor obstáculo dado que no soy pero si para nada asertivo :C soy tímido, inseguro, no me gusta pedirle nada a la gente y sobretodo no me gusta tener que explicar quién soy. Lo diré al chile, tengo miedo. Tengo miedo de enfrentarme a la sociedad y de llevar la bandera de la comunidad y lo cierto es que si empiezo o no las hormonas, de todas formas tendré que hacer todo eso. Aceptarme a mí mismo fue una cosa, un proceso lento y bastante complicado que me llevó a dejar atrás muchos miedos pasados, pero ahora salir y explicarle a la gente quién soy, exigir que me respeten, eso me da aún más miedo, no vergüenza, miedo pues esa es mi personalidad, no acostumbro hablar de mi mismo, mis emociones o sentimientos, es uno de mis tantos defectos pero ya empezaré a trabajar sobre ello con mi terapeuta.

A esto es a lo que llamo transición emocional, dejar de ser el niño tímido y asustado del mundo para ser un hombre asertivo y seguro de quién es. Claro, tal vez siga siendo el mismo misántropo de siempre, pero seré un misántropo que no tendrá miedo de decirle a mundo: “¡Jódete!”.