Pensamientos en mi primer día de clases y mi primer día trabajando:

shark

Hoy fue un día bastante activo y bastante positivo, if I say so myself. Empecé el día llendo muy temprano a mi nuevo empleo en un restaurante local al que acostumbran ir chavos de mi rango generacional. No quiero dar mucho detalle de como me fue (siendo, además de todo, el primer empleo que he tenido en mi vida). Diré solo un par de cosas:

  • Tuve mis altas y bajas, tuve que aprender muy rápido y me equivoqué bastante.
  • No pude lograr que la gente me viera como quien soy (un hombre) ni una sola maldita vez. Al menos no dentro del establecimiento. Lo cual honestamente ya superé. Si tengo que aparentar ser una machorra en el trabajo, lo haré, mientras esto me ayude a tener una relación normal con mis compañeros y a mantener este empleo que tanto necesitaba.
  • Eso sí, todos me llaman Jul, Jules o algo por el estilo, a veces las mujeres de la cocina me llaman July (lo cual NUNCA me ha gustado, pero eso es preferible a que usen mi nombre de pila). Yo sigo hablando de mí mismo en masculino y no me molesta que se les haga algo raro, tampoco pienso reajustar mi vocabulario entero solo para parecer más “normal”.

Después del trabajo fui a mi terapia psicólogica, muy animado (por una taza de café que me había bebido antes) y hablamos un poco del nombre. En la entrada anterior ya había mencionado mi miedo constante a decir mi nombre (Julián) en ciertas ocaciones (cuando me presento con alguien, cuando algún lado me hacen la pregunta “¿a nombre de quién?”). Retomando un poco la sesión que tuve hoy, lo que me asusta es que cuando yo les diga “me llamo Julián” ellos me vean extraño o piensen “No, tú no eres Julián”. Obvio eso es estúpido, nadie puede decirte quién eres y quién no… pero bueno, me dijeron que era mujer y yo me la creí por muchos años!

Fue entonces que mi psicóloga me dijo lo horrible que era esa idea, como si fuera el otro quien me permitiera ser y no yo quien dicto quién soy, y ese es exáctamente mi miedo al decir mi nombre. He tenido pequeños logros, ya pido mi café en starbucks a nombre de Julián, por ejemplo. Mi terapeuta me dijo que esto también es parte de la transición, hoy soy Jul, pero no quiero ser Jul por siempre, quiero ser Julián; parte de mí ya lo es, pero quiero poder ser yo mismo ahí afuera sin miedo a que (nuevamente, como ha ocurrido tantas veces, y no sólo a mí, espero) los otros me digan que yo no puedo ser yo mismo.

En otras noticias, el primer día de clases. He decidido hablar con mis maestros, a menos con dos de ellos con quien tengo un trato más amistoso, tal vez explicarles mi situación y pedirles que me llamen por mi apellido. Sin embargo, hay otros dos profesores que me son nuevos, y honestamente no me siento seguro hablando con ellos abiertamente de eso. Uno de ellos me dio clase hoy y ocurrió algo muy curioso.

El profesor pasó una hoja para que anotáramos nuestro nombre y correo electrónico. Yo no quería poner mi nombre de pila pero no quería tampoco poner Jul (pues es algo que quisiera reservar para mis amigos), tampoco podía poner Julián porque seguramente iba a leer el nombre en alto y hay compañeros que no saben que soy transgénero y no estaba de humor para hacerlo público… Así que terminé poniendo mi nombre, empezando por mi apellido: R—– J——- Jul… Y ahí donde iba mi nombre de pila sólo puse garabatos, de modo que solo se distinguía J-U-L y el resto estaba inteligible (mi letra es algo cursiva así que me ayudaba a disimular).

Mi idea era que, al no poder distinguir mi nombre, optara por sólo leer los apellidos, peeeero, resultó que leyó en voz alta: “…Julián..?? R——???” (¡era un garabato! ¡y aún así atinó a decir mi nombre!). Al leer mi apellido todos voltearon a verme. Sentí que de repente todos se habían callado. Levanté la mano para indicar que era yo, el maestro seguía dudoso, porque realmente no podía distinguir lo que había escrito, terminé diciéndole mi nombre de pila MUY de mala gana y muy por lo bajito pero, no conforme, al final de la clase me acerqué a él para pedirle que me llamara solamente por mi apellido, él no hizo preguntas y me dijo que no había ningún proble. Uff.. pudiendo haber hecho todo normal desde el principio… al final verá mi nombre de pila en el sistema o en la lista que le den! x__x

¿Vivir en el rol?

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La otra vez andaba leyendo comentarios en el face en grupos de chavos ftm y uno de ellos comentaba la importancia de vivir en el rol antes de empezar la hormonación, al principio ese comentario me molestó, no porque no fuera cierto (lo de que es importante vivir en el rol masculino para que así la testosterona no sea más que un plus en tu proceso) sino que para mí, actualmente, es imposible vivir en el rol masculino SIN las hormonas. Muchas veces siento que me sería imposible ser visto como varón sin la apariencia física que las hormonas me pueden dar.

Pero como ya dije, lo que este chavo dijo es muy cierto. No quiero ver a las hormonas como la medicina de la felicidad, claro, la finalidad de la terapia es aliviar la disforia de género, pero no puedes depender de ella, no en esa medida, tengo también que aprender a vivir en paz conmigo mismo, con mi cuerpo. No digo que esta sea una regla para la vida de los hombres trans, tal vez si tu disforia es más fuerte sea diferente (digo, no soy un psicólogo ni nada y esto lo digo solamente para mí). Y la verdad es que quiero lograr pasar como varón sin hormonas simplemente porque sí.

¿Qué me falta para pasar como varón? En parte, lo físico, y en parte, la actitud.

Y en parte, decirle a la gente que soy trans y que me tienen que llamar en la forma masculina y que mi nombre es Julián! Ese es mi mayor obstáculo dado que no soy pero si para nada asertivo :C soy tímido, inseguro, no me gusta pedirle nada a la gente y sobretodo no me gusta tener que explicar quién soy. Lo diré al chile, tengo miedo. Tengo miedo de enfrentarme a la sociedad y de llevar la bandera de la comunidad y lo cierto es que si empiezo o no las hormonas, de todas formas tendré que hacer todo eso. Aceptarme a mí mismo fue una cosa, un proceso lento y bastante complicado que me llevó a dejar atrás muchos miedos pasados, pero ahora salir y explicarle a la gente quién soy, exigir que me respeten, eso me da aún más miedo, no vergüenza, miedo pues esa es mi personalidad, no acostumbro hablar de mi mismo, mis emociones o sentimientos, es uno de mis tantos defectos pero ya empezaré a trabajar sobre ello con mi terapeuta.

A esto es a lo que llamo transición emocional, dejar de ser el niño tímido y asustado del mundo para ser un hombre asertivo y seguro de quién es. Claro, tal vez siga siendo el mismo misántropo de siempre, pero seré un misántropo que no tendrá miedo de decirle a mundo: “¡Jódete!”.

Fuck you, dysphoria.

Esta es mi cuarta semana saliendo a trotar… me fue muy bien las primeras dos semanas pero para la tercera mi disforia atacó desde algún sitio donde la tenía guardada. No había salido a correr desde el martes pasado, me sentía miserable, súper disfórico, la simple idea de salir a correr me hacía llorar.

Le dije a mi madre, obviamente no entendió, pero me dijo un par de cosas que me sirvieron. Lo que piensen los demás vale madre, no puedo vivir mi vida preocupado por si las demás personas me ven como mujer o como varón, yo sé lo que soy y sé a dónde quiero ir. El viaje es largo, pero ¡no puedo esperar 3 años para las hormonas y otro año más para poder representar físicamente lo que soy! No puedo vivir cuatro años escondido, solo esperando, es por eso que tengo que hacer algo HOY.

Siempre habrá días como estos donde no puedas reconocerte al espejo y la idea de salir de tu cuarto sea aterradora, en esos días, date tiempo para pensar, para calmarte.

Hoy la carrera continuó, detalles sobre mi ritmo, peso y tallas después del salto:

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El nombre y la forma

En las últimas semanas he tenido dos sueños algo similares: personas que considero sercanas o a quienes aprecio no respetan mis deseos de un nombre masculino o neutral además de no usar la forma masculina. Hasta ahí suena muy parecido a la realidad, pero además de eso, también tienen actitudes de burla hacia mi identidad.

El primer sueño lo tuve hace como tres semanas, una amiga y compañera de escuela se reía de mí cuando le decía, gritando y muy molesto: “¡No quiero ser bonita, ni delicada; quiero ser guapo, fuerte, valiente, un hombre!”. Como respuesta ella solo se reía de mí como diciendo “tú no puedes hacer eso, no puedes cambiarte y no puedes cambiar la forma en que otros te ven”. En el mundo real, esta amiga mía, aunque sabe que soy trans, con demasiada frecuencia olvida que quiero que me diga Jul y casi nunca usa la forma masculina. En parte es mi culpa pues soy poco acertivo y no la corrijo nunca. Considero, sin embargo, que este sueño no iba solamente dirigido a ella, sino a todo el mundo, todos aquellos a quienes no les he contado como me siento y que temo que sus respuestas no sean positivas.

El segundo sueño fue ayer y fue muy parecido. Lo extraño fue que esta vez fue una chica que solo he visto un par de meses, vive en otra ciudad y estuvo de visita acá el año pasado. En su momento esta chica me pareció muy interesante y guapa, pero después de que se fue no mantuvimos ningún contacto, por lo que me pareció muy extraño haber soñado con ella. En el sueño, yo le pedía que hablara en forma masculina y que me dijera «Jul» (así me dicen la mayoría de mis amigos, es un viejo apodo y me gusta porque es neutral). Su respuesta fue prácticamente de burla y me dijo que no lo haría. El resto del sueño no lo recuerdo pero esta vez, en vez de estar molesto me sentí algo triste.

¿Cuál es el sentido de estos sueños? Me siento muy perdido cuando amigos que saben que soy trans y que quiero me digan de una manera se olvidan de eso. Sé que es difícil pero siento que ni siquiera lo intentan. Creo que la mentalidad de la persona también tiene mucho que ver. A dos amigas se los dije al mismo tiempo, una de ellas hasta me dice Julián de vez en cuando y siempre me habla en masculino, la otra ni sus luces, parece que nunca se lo dije. Lo mismo a otras dos amigas se los dije una vez y de inmediato comenzaron a llamarme en masculino, por supuesto, se iban equivando, pero yo me daba cuenta que lo intentaban y eso es lo que me gustaba. Mi madre? ni siquiera entiende mi necesidad de que me llame en masculino o que me diga Jul y mi hermana se niega a pensar que ahora yo soy su hermanO.

Todo esto es un tema del lenguaje y su modificación voluntaria… hasta podría ser tema de ponencia! 😐 pero por ahora solo quiero decir que me frustra un poco la lucha con las personas, una parte de mí quiere cachetearlos o mojarlos con un atomisador como a los perritos, otra parte no quiere molestarlos.

Disforia o ¿porqué te importa lo que los demás piensen?

Es una pregunta que mi terapeuta me hace seguido: ¿te importa mucho lo que los demás piensen?

Las personas cis no se pueden imaginar la suerte que tienen de sentirse 100% alineados en mente y cuerpo. Me molesta que me hagan esa pregunta o que asuman que está bien ser trans pero no necesito tomar hormonas. Ellos no entienden la urgencia de sentirme como yo mismo, de representar lo que soy, ellos se levantan y ya son ellos mismos…

Y no, no es que me importe lo que los demás piensen, pero estoy harto de vivir en una máscara, estoy harto de que la gente me mire como si fuera un rompecabezas, que me digans señorita, muchaha. Sé con seguridad quién soy y solo quiero que los demás se den cuenta de esto. Quiero dejar de vivir bajo un disfraz.

Correr sí; salir no

Soy un tipo bastante introvertido. Si me has conocido en persona te podrás dar cuenta de eso en los primeros quince minutos. Aunado a eso, mi disforia me impide disfrutar de muchas cosas. Hacer ejercicio en público es una de ellas. Aún no sé cómo es que mi disforia funciona, pero cuando estoy afuera o en un gimnasio, con shorts y bra deportivo (porque un binder para ejercitarse no es pero si para nada recomendado), me siendo muy vulnerable.

Es por eso que aunque disfrute de la actividad física (que así es), detesto el factor social que esta conlleva.

Pero porque necesito bajar de peso para que mi cuerpo pueda representar lo que en mi interior es, decidí hacer a un lado todos los sentimientos negativos que la actividad al aire libre me provocan; puse una alarma, junté en una esquina junto a mi cama unos tennis, shorts y playera, y esta mañana me levanté para salir a correr.

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Esta es mi normalidad, ser quien no soy seria para mí la muerte.

Esta semana mi terapueta me dejó de tarea que escribiera una autobiografía. Hacerlo me hizo recordar la época de la secundaria y la clase de cosas por las que tuve qué pasar… (NOTA: las siguientes anéctodas son del tiempo en que me identificaba como una adolecente lesbiana, aún así, hablaré de mí mismo en femenino porque eso me hace sentir más cómodo y porque sé que siempre he sido un chico…)

En mi infancia nunca tuve vergüenza de ser quien realmente era.  Siempre fui el chico raro, diferente a todos, me gustaban cosas “raras”, temas poco comunes para un chico de 12 años, leía mucho (y sí, me hacían sentir mal por eso), incluso la manera en la que hablaba era algo extraña… Y cada vez que alguien me lo decía me llenaba de orgullo. No era que me gustara sobresalir, simplemente estaba orgulloso de no ser como la mayoría, me gustaba ser yo mismo. Pero al entrar a la secundaria muchísima gente me hizo sentir que ser diferente era algo malo. Tenía pocos amigos, algunas personas se burlaban de mí, la psicóloga de la escuela y mi madre me dijeron múltiples veces que tenía que acoplarme, que tenía que pretender que me gustaban los temas de los que las otras niñas hablaban y así haría amigos. Me dijeron que tenía que ser alguien más. Por supuesto, yo era mejor que eso y jamás cambié ni un poquito. Me costó tiempo pero por fin pude hacer amigos auténticos, que me conocían y que me querían por quien realmente era. (Fuck the psychologist, right?).

A los 14 años descubrí que me gustaban las mujeres, pasaron una serie de cosas y la psicóloga me obligó a decírcelo a mi madre. Mi madre lo tomó muy bien (bueno, le tomó un tiempo hacerse a la idea y tuve que decirle un par de años después que estaba seguro de que me gustaban las mujeres y que no iba a cambiar), pero en ningún momento me hizo sentir mal por eso, jamás me dio un comentario negativo, simplemente estaba preocupado por lo que en la escuela fueran a hacer (era un colegio de monjas), su prioridad era mi seguridad y felicidad después de todo.

Cuando le dije a una niña que me gustaba hizo un drama total. Dijo que hablaría con la directora, la psicóloga tomó el control del asunto antes que se enteraran los de arriba, pero me dijo que si se salía de control yo sería el que se tendría que ir del colegio. Acordamos que yo no podría voltearla a ver nunca más, que no me sentaría cerca de ella, los maestros no nos pondrían en equipos juntos, que yo no hablaría con ella nunca más. (Quiero recordarles que lo único que hice fue decirle a esta niña que me gustaba, pero aparentemente en un colegio de monjas, cuando una niña le dice a otra que le gusta es el equivalente a acoso sexual). Eso estaba bien, no me importaba, pero las cosas no mejoraron a partir de ahí.

Aaunque la psicóloga le dijo que por favor no se lo dijera a nadie, que era algo personal, que era lo mejor si se quedaba todo dentro del cubículo, a ella le valió vrg y gran parte del salón estaba enterado. Yo no tenía amigos dentro de mi grupo (they were full of shit), pero tenía un gran grupo de amigos en el grupo de al lado. La psicóloga, con quien iba seguido ya que no soportaba estar en mi grupo (demasiada negatividad era mandada hacia mí) me dijo que múltiples veces algunas niñas de mi saló se acercaban a preguntarle si yo era lesbiana;L amigos en la preparatoria, cuando pensaba que esa época ya se había acabado, me confesaron que en aquel tiempo a ellos igual les preguntaron si a mí me gustaban las niñas, como seres humanos que eran ellos nunca dijeron nada.

En una ocación una maestra dijo frente al salón que si una niña pensaba le gustaba otra niña lo más probable era que estaba confundiendo afecto amistoso con amor (of fucking course que se refería a mí ¿cuántas veces se hacen ejemplos de juventud queer con niñas? Y más en aquellos tiempos donde el rostro de la comunidad gay eran solamente varones.) I felt like shit, sentí que todos en el grupo me miraban, que mis sentimientos no importaban, que yo era una gran broma frente a todos. Y no podía defenderme porque “nadie” sabía que yo era queer.

Empecé a trabajar solo, cuando los maestros decían que podíamos trabajar en equipo yo no lo hacía. En una ocación la maestra de la anécdota anterior me dijo que “debía aprender a trabajar en equipo, que era bueno para mí” yo opino que ella debía aprender a callarse la boca. Me sentía muy solo y vulnerable en mi propio grupo, era horrible. Cuando estaba con mis amigos no era mejor, tenía miedo de decirles y que me rechazaran (hoy sé que si lo hubiera hecho ellos jamás me hubieran rechazado).

Sé que esta historia no es trágica, sé que debe de haber muchos otros adolecentes queers a quienes sus familias y amigos los rechazaron, que fueron golpeados, que se rieron en sus caras. En comparación yo tuve suerte. Pero a lo que quiero llegar no es una historia trágica. Todo lo que me pasó en esos tiempos me hicieron quien soy hoy.

Sigo pensando que no hay mejor persona que pueda ser que quien soy hoy. Salir del clóset como lesbiana en aquel entonces fue difícil, y hoy que estoy planeando salir del clóset como hombre trans sé que lo que me espera no puede ser peor. Hoy tengo un poco de esperanza en que mi familia no lo tomará a mal, desde el principio ellos no han querido otra cosa que mi felicidad, igual que antes, sé que el tiempo los ayudará a entender.

Estudio letras, mi universidad está llena de humanistas, dudo que sea yo el primer alumno trans, no preocupo por la aceptación ante mis profesores o compañeros pues sé que no será la gran cosa para ellos (y si acaso lo es, mi comunidad de amigos ahí es bastante fuerte y sé que no dejarán que me pase algo malo).

Es verdad, tuve suerte, porque sobreviví los malos tratos a la tierna edad de 14 y 15 años y además aprendí de ellos. Quisiera poder decirle a todos los adolecentes queers y trans que no tengan miedo pero aun más quisiera ir con todos esos bullies y maestros ignorantes y decirles todo aquello que no tuve el valor de decir cuando era más pequeño. Nadie tiene el derecho de hacer sentir mal a un adolecente que solo trata de ser él mismo.

Por último, recuerda siempre que quien eres en este momento, no es más que el recuento de todo lo que has vivido. Si fue bueno o malo, todo resultó en quien eres ahora. Tal vez los malos tratos te hicieron más fuerte, piénsalo. No veamos esos años de inseguridades y tristezas con vergüenza. Apropiate de tus experiencias y date cuenta que forjaron el hombre o mujer que eres hoy.

A fin de cuentas todo pasa por una razón, y ese viaje te ha traído hasta donde estás hoy y te seguirá llevando a nuevos lugares.

«Do I pass?»

2015-05-23 18.23.21

Ayer salí con un viejo amigo al cine. Esperando por él empecé a sentir un poco de ansiedad. Tenía puestas mis botas, unos pantalones oscuros y una camisa a cuadros desabrochada encima de una playera oscura. Y por supuesto mi confiable binder que me hace un grandísimo favor al ocultar mi pecho. De cualquier forma, sigo sin pasar desapersibido. Sé que la gente me mira y piensa “¿es un hombre o una mujer?” más que nada en el mundo solo espero que piensen “es un hombre”, pero no puedo ir preguntándole a extraños “hey, ¿me veo como niño o como niña para ti?”

Fui a sanborns, me tomé una foto en el espejo de cuerpo completo y se la mandé a una de mis mejores amigas con la pregunta del millón “do I pass?”

Para quien no lo sepa, “pass” es inglés para pasar, como pasar un examen, por ejemplo. En el lexicón de los chicos trans angloparlantes, la pregunta “do i pass?” significa algo así como “pasar como hombre”, es decir, que las personas a tu alrededor te ven y no les cabe la menor duda: eres un varón.

En mi caso, un hombre algo gordito y pre-t, con busto y caderas eso es algo complicado :< Sin embargo, en la foto al menos de las caderas para arriba era todo un chico. Mi torso se veía rectangular, no había ni un rastro de cintura. Mi pecho estaba oculto en el binder y las sombras de mi playera oscura y mi cara estaba inclinada hacia atrás, mi cuello se veía más largo y mostraba una mandíbula cuadrada… Es verdad, parezco ex-convito, pero también me veo algo varonil. Pedí la opinión honesta de una amiga que sabe por lo que estoy pasando y me dijo “si no supiera que eres tú, estaría algo confundida, no sabría decir si es hombre o mujer”. Esa respuesta es suficiente para mí.

¿Por qué es tan importante para las personas trans que se nos vea como hombres o como mujeres? ¿Acaso nos importa tanto la opinión de los demás? Creo que lo que buscamos es simple, queremos dejar de vivir bajo una máscara. Queremos ser libres, expresar nuestra identidad que nuestra identidad sea reconocida. Ese es el motivo de tanta faramaya, de tanta ansiedad. No queremos ser nadie más que nosotros mismos. No queremos que se nos violente por ser diferentes, por “no parecer ni hombre ni mujer”.

Es cierto, no seré persivido como varón hasta que no lleve unos 6 meses en testosterona, pero mientras tanto, no me daré por vencido. Seguire siendo quien soy, porque eso nadie me lo puede quitar.

//Miedos

2014-01-26 13.50.18

Hace como dos semanas me dije a mí mismo que en vacaciones de verano saldría del clóset con mi madre y le diría que soy trans, que después de eso podría ser más público al respecto y pedirle a todos que me llamaran Jul o Julián y en la forma masculina y cuando regresara a clases hablaría con los maestros y tal vez pediría que mi credencial de estudiante tuviera una «J.» en vez de mi nombre de nacimiento… Pero estoy teniendo dudas.

Me asusta salir del clóset. No quiero que mi familia me odie, no quiero ver a mi madre triste o preocupada. Nunca escuchas de hombres trans aquí donde vivo… no quiero que piense que esto es su culpa o que me crió mal, que estoy molesto con ella, o que lo estoy inventando, que es culpa de internet…

Una amiga dijo que estaré bien, que obviamente no se lo tomará tan a la ligera pero que no me desheredará (francamente veo ese escenario muy lejano) pero aun así, no quiero experimentar el rechazo, no estoy listo para eso. No… no quiero discutir.

16.06.15 | Exposición de motivos.

Y bueno. Acá andamos…

Como este es el primer post supongo que es lo propio, no?

Me gusta escribir… Me fascina escribir. He escrito en blogs desde los 12 o 13 años, primero como un diario de mis aventuras de adolecente, de mis pasatiempos, luego mis dibujos, mis “mini ficciones” (disque). Luego dejé eso, me hice un tumblr y todo mi contenido se volvió ajeno. Empecé a escribir en foros pero no era igual, tener un diario era solo una terapia y dije… quiero volver a tener un blog.

Y bueno. Acá andamos…

Sin embargo, esta vez mis intenciones son claras. Hace como mes y medio me dije a mí mismo “Jul, ya déjate de chingaderas. Eres trans. Ya no puedes vivir con miedo. Este eres tú”

No, no fue fácil. No puedo señalar un momento exacto en el que me di cuenta de esto, pero mi identidad como hombre trans ya me venía dando vueltas desde alrededor de agosto de 2014 (por lo menos, es muy probable que ya antes lo haya pensado). El miedo nos hace hacer cosas estúpidas. En mi caso, me empujó a una vida ajena a la que me correspondía. Me hizo pensar que si dejaba de pensar en ello lo suficiente ese sentimiento de disforia, de tristeza y de enojo desaparecería. No fue así.

Y bueno. Acá andamos…

No estoy en hormonas (espero estarlo pronto). Muchos de mis amigos saben que soy trans pero les cuesta acostumbrarse a mi nombre. Mi familia ni en cuenta. Cada semana voy a terapia psicológica para ayudarme a comprender más este asunto de la identidad de género (y otras cosas de mi vida también).

Mi proceso de transición empezó en el momento en que me dije “ya basta, este soy yo”. Lo primero que hice fue decidirme a perder el peso extra que tengo (que es mucho). No puedo tomar hormonas, pero puedo hacer ejercicio y modelar el cuerpo, perder grasa en el área del pecho y las piernas. Cierto, sin testosterona no tendré unos hombros anchos como el Capitán América, ¿pero un chico puede soñar, no? (¿no?).

Nadie dijo que sería fácil. Y me alegro que no lo sea, si la vida me puso esto en frente es porque puedo superarlo. A veces me asusta todo, me asusta la reacción de mi familia, el costo de la transición, la reacción de mi escuela, de la sociedad… otras veces simplemente me miro en el espejo (esas veces cuando usas la camisa correcta, cuando el binder te ajusta perfecto, cuando tu pose es ideal para hacer que tus hombros se vean del ancho de tus caderas) y sonrío, porque mi cuerpo se acerca más a lo que siento dentro de mí.

Y bueno, acá andamos.