Source: Genderanalysis.com

Problemáticas alrededor de la disforia de género ¿Volviendo tangible lo intangible o patologización trans?

En plática con un amigo que está tomando sus últimos cursos de la carrera de psicología, tocamos el tema de la disforia de género. Me dijo que una amiga trans de él odia el término disforia y que “se lo pasaba por los huevos”, opinión que él comparte, y no quiere continuar con la patologización trans desde su posición como (futuro) psicólogo.

Para el caso, Missé y Coll-Planas (2010) tienen un trabajo que recomiendo muchísimo para el que se quiera enterar de dónde viene el activismo de la despatologización de la transexualidad, si bien de hace ya unos años, antes de la publicación del DSM-V, los autores no solo exponen las posturas alrededor del tema, haciendo a mi ver una muy buena crítica histórica, también sirve como una introducción al debate actual que considera todas las problemáticas de la vivencia trans actual, algunas de las que comentaré aquí.

Esto no busca ser un comentario alrededor del ensayo de Missé y Coll-Planas, me sirvo de él como una de mis fuentes de información, pero quiero también exponer las posturas que he estado reflexionando a lo largo del tiempo y, sobre todo, abrir el debate hacia otras voces de la comunidad trans.

Continue reading “Problemáticas alrededor de la disforia de género ¿Volviendo tangible lo intangible o patologización trans?”

Diarios / Journals

 

Tenía 18 años, era el verano del 2013 y estaba terminando la preparatoria. La escuela a la que iba era una prepa tecnica y me requería hacer prácticas profesionales para graduarme, a pesar de que nunca me titulé como técnico electrónico porque apenas aprendí a medir el amperaje(?) de una resistencia.

Durante mis prácticas profesionales en el área de servicio técnico de un museo de la ciudad, empecé a desarrollar, aunque no lo reconocí hasta mucho después, síntomas de ansiedad y depresión, a raíz de sentir la incertidumbre del futuro; quería ser escritor o periodista, y estudiar algo dentro de las humanidades o la comunicación, pero en mi día a día no hacía nada semejante. En la escuela llevaba materias todas de ciencias exactas, en la tarde actualizaba el software de PC’s e iba a clases de francés. No tenía mucho tiempo para leer o escribir, algo que pensaba que necesitaba hacer a toda costa si quería ser el siguiente comunicólogo nacional a la altura de Denisse Dresser o Carmen Aristegui (sí, yo era ese morrito de prepa). Comencé a sentirme cansado todo el tiempo, triste o melancólico sin ninguna razón aparente y además, empecé a comer. Fue probablemente la primera vez en la que comía una cantidad ridícula de dulces y pasteles solo para aliviar el dolor o llenar el vacío o lo que sea. Necesitaba sentirme bien, rápido, pero solo duraba minutos.

Después de graduarme, habiéndome inscrito a la carrera de Letras Hispánicas, mi depresión no hizo más que empeorar, esas vacaciones empecé a autolesionarme, lo único que podía hacer era ver blogs en internet e interminables series. En esa época salió la primera temporada de Orange is the new black, Orphan black, The fosters; también se estrenaron las películas G.B.F, 52 Tuesdays, Breaking the girls. Ese verano devoré todo eso y más de las series y películas que habían salido en años anteriores. Mi mente había llegado a tal deterioro que solo podía concentrarse en las historias de ficción puestas ante mí y si no lo tenía, si mi mente caía en la realidad, comenzaban las conductas autodestructivas, la autolesión, los atracones de comida, el llanto sin parar.

Comencé la terapia psicológica en noviembre de ese año, justo después de haber terminado una brevísima relación que tuve con una chica que también sufría de depresión, ansiedad y un desorden alimenticio. Después de darnos cuenta que Yo no necesito ayuda, tú necesitas ayuda; no, tú necesitas ayuda, yo no! no nos llevaba a ningún lado, nos tomamos un “break”, aunque no fue sencillo, pues me sentía profundamente traicionado, no tardé en darme cuenta que eso era lo mejor para los dos. Al año siguiente empezó mi costumbre de escribir en un pequeño cuaderno lo que sentía, a modo terapéutico. Hoy me doy la oportunidad de presentarlo; esto, también como un ejercicio terapéutico.

portada

Continue reading “Diarios / Journals”

Fuck you, dysphoria.

Esta es mi cuarta semana saliendo a trotar… me fue muy bien las primeras dos semanas pero para la tercera mi disforia atacó desde algún sitio donde la tenía guardada. No había salido a correr desde el martes pasado, me sentía miserable, súper disfórico, la simple idea de salir a correr me hacía llorar.

Le dije a mi madre, obviamente no entendió, pero me dijo un par de cosas que me sirvieron. Lo que piensen los demás vale madre, no puedo vivir mi vida preocupado por si las demás personas me ven como mujer o como varón, yo sé lo que soy y sé a dónde quiero ir. El viaje es largo, pero ¡no puedo esperar 3 años para las hormonas y otro año más para poder representar físicamente lo que soy! No puedo vivir cuatro años escondido, solo esperando, es por eso que tengo que hacer algo HOY.

Siempre habrá días como estos donde no puedas reconocerte al espejo y la idea de salir de tu cuarto sea aterradora, en esos días, date tiempo para pensar, para calmarte.

Hoy la carrera continuó, detalles sobre mi ritmo, peso y tallas después del salto:

Continue reading “Fuck you, dysphoria.”

Correr sí; salir no

Soy un tipo bastante introvertido. Si me has conocido en persona te podrás dar cuenta de eso en los primeros quince minutos. Aunado a eso, mi disforia me impide disfrutar de muchas cosas. Hacer ejercicio en público es una de ellas. Aún no sé cómo es que mi disforia funciona, pero cuando estoy afuera o en un gimnasio, con shorts y bra deportivo (porque un binder para ejercitarse no es pero si para nada recomendado), me siendo muy vulnerable.

Es por eso que aunque disfrute de la actividad física (que así es), detesto el factor social que esta conlleva.

Pero porque necesito bajar de peso para que mi cuerpo pueda representar lo que en mi interior es, decidí hacer a un lado todos los sentimientos negativos que la actividad al aire libre me provocan; puse una alarma, junté en una esquina junto a mi cama unos tennis, shorts y playera, y esta mañana me levanté para salir a correr.

Continue reading “Correr sí; salir no”