16.06.15 | Exposición de motivos.

Y bueno. Acá andamos…

Como este es el primer post supongo que es lo propio, no?

Me gusta escribir… Me fascina escribir. He escrito en blogs desde los 12 o 13 años, primero como un diario de mis aventuras de adolecente, de mis pasatiempos, luego mis dibujos, mis “mini ficciones” (disque). Luego dejé eso, me hice un tumblr y todo mi contenido se volvió ajeno. Empecé a escribir en foros pero no era igual, tener un diario era solo una terapia y dije… quiero volver a tener un blog.

Y bueno. Acá andamos…

Sin embargo, esta vez mis intenciones son claras. Hace como mes y medio me dije a mí mismo “Jul, ya déjate de chingaderas. Eres trans. Ya no puedes vivir con miedo. Este eres tú”

No, no fue fácil. No puedo señalar un momento exacto en el que me di cuenta de esto, pero mi identidad como hombre trans ya me venía dando vueltas desde alrededor de agosto de 2014 (por lo menos, es muy probable que ya antes lo haya pensado). El miedo nos hace hacer cosas estúpidas. En mi caso, me empujó a una vida ajena a la que me correspondía. Me hizo pensar que si dejaba de pensar en ello lo suficiente ese sentimiento de disforia, de tristeza y de enojo desaparecería. No fue así.

Y bueno. Acá andamos…

No estoy en hormonas (espero estarlo pronto). Muchos de mis amigos saben que soy trans pero les cuesta acostumbrarse a mi nombre. Mi familia ni en cuenta. Cada semana voy a terapia psicológica para ayudarme a comprender más este asunto de la identidad de género (y otras cosas de mi vida también).

Mi proceso de transición empezó en el momento en que me dije “ya basta, este soy yo”. Lo primero que hice fue decidirme a perder el peso extra que tengo (que es mucho). No puedo tomar hormonas, pero puedo hacer ejercicio y modelar el cuerpo, perder grasa en el área del pecho y las piernas. Cierto, sin testosterona no tendré unos hombros anchos como el Capitán América, ¿pero un chico puede soñar, no? (¿no?).

Nadie dijo que sería fácil. Y me alegro que no lo sea, si la vida me puso esto en frente es porque puedo superarlo. A veces me asusta todo, me asusta la reacción de mi familia, el costo de la transición, la reacción de mi escuela, de la sociedad… otras veces simplemente me miro en el espejo (esas veces cuando usas la camisa correcta, cuando el binder te ajusta perfecto, cuando tu pose es ideal para hacer que tus hombros se vean del ancho de tus caderas) y sonrío, porque mi cuerpo se acerca más a lo que siento dentro de mí.

Y bueno, acá andamos.